Creo que ya lo había dicho: el mejor día del año es el 15 de septiembre o “día de los cohetes”.
No hay nada más grande y brillante que los fuegos artificiales. Por un día es interesante sumarse a la masa colectiva y todos juntos voltear al cielo.
Si lo piensan, es una celebración interesante y rara: muchas personas al mismo tiempo en diversos lugares se reúnen para ver al cielo expectantes y sin miedo (porque no es ninguna película de ciencia ficción) y sonríen. Sonríen… es lo mejor. Porque no importa el miedo o descontento, por unos minutos lo podemos olvidar porque amamos lo brillante y la felicidad, más que la tristeza y la violencia.
Aunque no sólo olvidamos eso, olvidamos lo qué estamos conmemorando y eso está mal, a veces nos confundimos y pensamos que todo el alboroto es por una celebración y eso es un error.
Según la RAE, conmemoración es “memoria o recuerdo que se hace de alguien o algo, especialmente si se celebra con un acto o ceremonia”. Si, implica una celebración pero lo más importante es que se hace para recordar.
Recordamos que hace muchos años un grupo de personas convencieron a muchas muchas otras personas para levantarse en armas en contra de lo que les molestaba. Quizá, como en todo levantamiento, no todos estaban peleando por lo mismo; pero todos peleaban unidos (al menos por un tiempo) y eso es lo importante.
Recordemos eso y olvidemos la palabra “Independencia” porque eso nos causa conflictos, después de todo en un mundo globalizado eso no podría suceder por completo, dependemos de todos y todos de nosotros. Pero aprovechemos para conmemorar a las personas que pensaron en un país diferentes y que permearon esa idea a sus pares.
Al día siguiente podemos despertar y seguir con la fiesta. Ahora si, podemos celebrar a las personas que protegen a nuestro país: los militares.
La milicia, en México, es la institución oficial más querida. Y es justificable, nuestros héroes son ellos, no los bomberos o los policías o los políticos. Son los militares porque ellos están ahí cuando los necesitamos, cuando necesitamos salir del agua, de la mierda y de los escombros.
Antes de preguntar por qué, se dedican al qué: ¿Qué hacemos? ¿qué (a quién) salvamos? Personas de acción, eso es lo que necesitamos.
No, no se confundan y me juzguen, no defiendo un sistema de gobierno militar; defiendo el hecho de que sean personas que hacen antes de quejarse o de pensar en el beneficio.
En el desfile del 16 de Septiembre pasan cientos y cientos de personas, que con los recursos más viejos, más feos y menos vanguardistas hacen su trabajo. Es un bello desfile donde nos recuerdan año con año que están con nosotros, para nosotros y sobre todo que son de nosotros. Que pelean contra el crimen organizado con nosotros y comparten el dolor que sentimos. Que tienen miedo como nosotros, sí. Que están hartos como nosotros, sí. Que cuando van a los desastres naturales salvan a sus hermanos, a sus madres, a sus hermanas y a sus hijos.
Después del puente, los invito a regresar a la realidad donde reina el miedo y el crimen organizado; las matanzas, la violencia y el dolor son cosas de todos los días; donde la realidad supera la ficción y de la peor forma.
Pero hoy, celebremos, que hay personas, que somos mexicanos y que estamos vivos. Tengamos fe en nosotros y en los que nos rodean que el día de mañana nos levantaremos con nuevas fuerzas para recuperar nuestro país porque todas las hormiguitas juntas hacen más que un grupo de grillos flojos.
Paz (lo digo como un deseo, no como una demanda)